Las alas de Sophie
Hace unas semanas terminé de leer el libro Las alas de Sophie de Alice Kellen. Antes de nada y para poner en contexto dejo por aquí la sinopsis:
Cuando Sophie se enamoró de Simon, supo que juntos tejerían una inolvidable historia llena de vivencias y canciones, pero todo acabó una noche de enero y sus sueños se quedaron congelados en aquel invierno eterno, el más largo y frío que nunca pudo imaginar. Hasta que el hielo empieza a derretirse para que Ámsterdam se vista de primavera. Entonces, Sophie descubre que Koen estará a su lado cuando decida alzar el vuelo, que su familia y amigos son su brújula, que ganar requiere de ingenio y que el corazón sigue sus propias reglas.
El libro me ha hecho pensar mucho, y me gustaría dar mi opinión sobre algunos temas.
El primer punto en el que me gustaría centrarme es en el tema de la muerte. Sophie vive felizmente casada, con un trabajo que le encanta y unida a sus amigos y familia. Como bien dice la sinopsis un día de enero Simon muere y la vida se Sophie cambia radicalmente. Esto es algo que nos podría ocurrir a cualquiera en el momento menos esperado y eso me hace replantarme, ¿hasta que punto tenemos asumida la muerte?
Todos sabemos que tarde o temprano vamos a morir, que nuestros seres vivos van a morir nos guste o no. Evidentemente no queremos que llegue ese día, y todo es aún peor si eso llega de improvisto. Cada persona vive las fases del duelo de una manera distinta: unos lloran los primeros días y luego se enfadan al pensar en el por qué los ha abandonado (algunos "antes de tiempo"), otros piensan que quizás está en un lugar mejor donde puede que esté más feliz, y otros se arrepienten por no pasar el tiempo suficiente con esa persona.
Una de las reflexiones más bonitas sobre la muerte es unas palabras que el actor Andrew Garfield le dedicó a su madre: “Me encanta hablar sobre el tema, por cierto, así que si lloro, es… algo bonito”. “Este es todo el amor que queda por expresar. La pena que se queda con nosotros hasta que fallecemos porque nunca se dispone del tiempo suficiente para estar los unos con los otros, ¿verdad? Da igual si alguien vive hasta los 60, los 15 o los 99 años. Así que espero que este dolor se quede conmigo porque es todo el amor inexpresado que no pude llegar a transmitirle. ¡Y eso que se lo decía a diario! Todos se los decíamos cada día, era la mejor de todos nosotros”.
Y esto da para pensar muchísimo, ya que es un claro ejemplo de alguien que en cierto modo vive con la presencia de esa pérdida pero que aún así la trata como algo normal y algo sobre lo que no hay que tratarlo como un tema tabú.
Dentro de las distintas maneras de superación está ese apoyo de tus seres queridos. En el libro también podemos encontrar grandes ejemplos de esto: como pese a tener muchas diferencias con su hermana ella pasa días y días con Sophie para ayudarla en su recuperación, como su mejor amiga pese a trabajar en informativos dando la vuelta al mundo saca todo el tiempo posible con ella sacando tiempo para llamarla o incluso yendo a su casa a pasar un fin de semana o como Koen pese a estar dolido por la muerte de su mejor amigo desde hace muchos años intenta que Sophie se apoye en él si es necesario haciendo cosas que a ella le encantan pero el detesta.
Pese a que en el fondo parte de la historia es romántica, gracias a esto podemos apreciar también el duelo que puede llegar a tener una persona que ha perdido a su pareja a la hora de superarla. Y volviendo a poner a nuestra querida Sophie de ejemplo, podemos ver lo mal que se llega a sentir por estar viviendo su día a día sin tener a Simon. Y es que conforme ella va poco a poco superando ese miedo, teniendo esas ganas de salir a la calle, ella se replantea si es justo seguir con su vida pese a que la de Simon se ha parado. Y es lo normal hasta cierto grado, es normal sentir que es injusto que el mundo siga girando de la misma manera y no se den cuenta de esa ausencia, es normal sentir impotencia por no poder volver a hacer cosas que te gustaban junto a esa persona.
Desde mi punto de vista la muerte no se supera, pero si se aprende a vivir con ella. Una persona no muere si sigue siendo recordada. y por ello hay que vivir cada segundo con la gente que nos quiere y a la que queremos.

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